Crítica de Moby Dick (Hamburgo, Alemania)

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Sí, me puse internacional. Y aprovechando estas fechas tan náuticas y navales en nuestro país, no podía dejar de contarles sobre esta obra en el teatro Thalia en la ciudad alemana de Hamburgo. Moby Dick, la clásica novela americana de Herman Melville fue adaptada por la compañía del teatro, la dramaturga Sandra Küpper y el director Antú Romero Nunes, en una puesta en escena de cerca de dos horas y media sin intermedio. La novela es una obra compleja, con muchos personajes y un estilo de narración que, aunque contiene mucha acción, presenta extenuantes descripciones sobre las partes de un barco ballenero y los distintos procesos de la práctica en los tiempos de Melville.

Antú Romero Nunes, en su estilo, simplifica la forma de la novela original y se concentra en ciertos pasajes, intercalando texto y acción, para convertirla en un Moby Dick principalmente teatral. Me parece digna de admiración la manera en que logra incluir extensas disgresiones del narrador del texto original, como descripciones de la anatomía de las ballenas o la normativa legal que indica quién tiene derechos sobre el cetáceo atrapado. Aquí merecen una mención especial los actores Jörg Pohl y Daniel Lommatzsch, quienes en distintos momentos tienen el desafío de interpretar estos monólogos, a veces a toda velocidad, mirando al público. Cada vez que vi esta obra, el público reconoció esta hazaña con un fuerte aplauso apenas terminados. Estos momentos no sólo aportan con humor (la incertidumbre que genera en el público sobre si lograrán recordar todo el texto produce muchas risas), además representan una cierta fidelidad creativa hacia la novela. Lo más fácil hubiese sido eliminar las descripciones, o incorporarlas visualmente en vez de como parlamento. Sin embargo, el director reconoce en esto una característica esencial de Melville y, por lo tanto, esencial también en su adaptación.

El director, nacido en Alemania pero de ascendencia chilena y portuguesa, trae además la acción y el esfuerzo físico de los trabajadores del mar al escenario. Por largas escenas, los actores deben luchar contra una tormenta, limpiar el barco y cazar y faenar ballenas. Es un ciclo, pues apenas terminan de limpiar y secar, viene de nuevo la lluvia o se avista la siguiente presa, con lo que siempre termina el escenario y sus ropas bañados en agua o en sangre. De hecho, casi como show de animales acuáticos, las dos primeras filas de asientos tienen una cubierta plástica para que, a modo de frazada, los valientes que elijeron esos puestos se cubran de todo lo que puede salpicarles. Es una experiencia total. Hasta nos cansamos físicamente al ver a los actores pasar por ese trabajo físico extremo.

"Moby Dick" Thalia Theater

Y es que, por ejemplo, ellos mismos fabrican la tormenta con la que luchan sobre el barco. Los actores manipulan ventilador, baldes de agua, botellas plásticas y otros elementos para fabricar una tormenta que los hace correr por el escenario cumpliendo su rol como marineros en un caso de emergencia como esta. En un despliegue de control físico y demostración de un trabajo de ensayo y coordinación, los actores crean uno de los momentos más memorables de la obra, tanto por su sublimidad visual como por lo sorprendente que resulta. Mirco Kreibich, Julian Greis, Thomas Niehaus, Rafael Stachowiak, André Szymanski, Sebastian Zimmler, Daniel Lommatzsch y Jörg Pohl son los llamados a este tremendo desafío y nos dejan una sensación de haber visto la combinación perfecta entre talento y trabajo.

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En fin, ya he escrito miles de palabras analizando esta obra más académicamente en otra parte y aún queda mucho por decir. Brevemente, esta es una de esas obras que explotan las posibilidades del formato teatral y empuja los límites, resultando en un trabajo visual imponente y bello. Trabaja con personajes colectivos e individuales, rompe la cuarta pared que separa al espectador del escenario, nos muestra las herramientas que crean efectos, y juega con las nociones comunes de lo que debería ser un texto dramático. Es realmente una experiencia digna de vivir.

Para aquellos que tengan la oportunidad de viajar a Hamburgo en los próximos meses y años, agéndela. Aunque está en alemán, el idioma no será una limitante. Hay suficientes estímulos, visuales, auditivos e intelectuales para poder entender y disfrutar la visión de este equipo.

Dónde: Thalia Theater, Hamburgo

Cuándo: distintas fechas hasta el año 2019.

Entradas: según horario y ubicación, descuentos para estudiantes.

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